El encierro dura poco más de tres minutos, pero concentra toda la tensión de la fiesta. Cada mañana del 7 al 14 de julio, a las ocho en punto, seis toros y varios cabestros recorren 825 metros desde el corral de Santo Domingo hasta la Plaza de Toros, con corredores delante, al lado y, si se tercia, entre las patas de los astados. Esto es lo que hay que saber antes de acercarse, ya sea para verlo o para correrlo.

El recorrido, tramo a tramo

El trayecto se divide en seis tramos con personalidad propia: Santo Domingo —la cuesta inicial, unos 280 metros considerados el tramo más peligroso, donde arranca la mayor velocidad—, la Plaza Consistorial, Mercaderes —apenas 9 metros de ancho—, Estafeta —la recta más larga y la más televisada—, el callejón de acceso a la plaza y, por último, el ruedo. Cada tramo tiene su propio riesgo: las curvas de Mercaderes y la entrada al callejón concentran la mayoría de las caídas por el efecto embudo.

Dos cohetes marcan los momentos clave para quien sigue la carrera desde fuera: el primero anuncia la apertura de los corrales y la salida de los toros; el segundo confirma que el último toro ha abandonado el encierro. La Plaza de Toros, meta final del recorrido, tiene capacidad para más de 20.000 espectadores.

Dato clave

La carrera completa dura entre dos y cuatro minutos según el comportamiento de la manada. Cuanto más se dispersa el grupo de toros, más peligroso se vuelve para los corredores, porque un toro suelto y desorientado es más impredecible que la manada compacta.

Si quieres verlo sin correr

La opción más segura y con mejor perspectiva es un balcón alquilado en la calle Estafeta o en la Plaza Consistorial —reserva con meses de antelación, se agotan—. La alternativa gratuita es apostarse detrás de las vallas de doble barrera que se instalan en todo el recorrido desde la noche anterior; llega al menos con una hora de margen si quieres sitio en primera fila. La Plaza de Toros también abre sus puertas para presenciar la entrada final desde las gradas, con entrada de pago.

"El encierro no se corre, se sufre. Y se sufre mejor si conoces las normas antes de bajar a la calle."

Si vas a correrlo: las normas oficiales

El Ayuntamiento de Pamplona publica cada año un bando con las normas del encierro. Las más importantes: hay que ser mayor de 18 años —está terminantemente prohibido para menores—, no se puede correr bajo los efectos del alcohol, está prohibido pararse a hacer fotos o vídeos durante la carrera, y no se puede llamar o incitar a los toros. El acceso a la zona de salida se cierra a las 07:30 (07:15 el primer día, 7 de julio, y los fines de semana, por la mayor afluencia); llegar tarde significa quedarse fuera. Estafeta, por ser una calle recta y de suelo uniforme, se considera el tramo más asequible para quien corre por primera vez, aunque la aglomeración aumenta cerca de la plaza.

Cifras que conviene conocer

Cada año se registran entre 50 y 100 heridos, la mayoría por caídas y golpes más que por cornadas. Desde que hay registros en 1910 se contabilizan 16 muertes. No son cifras para asustar, sino para tomarse la carrera con el respeto que merece.

El error más común de los primerizos

Correr desde el principio del recorrido pensando que "cuanto más largo, mejor". La realidad es la contraria: los tramos iniciales son los más rápidos y concurridos, con corredores experimentados que conocen el ritmo de cada manada. Para quien corre por primera vez, la recomendación de los corredores veteranos es empezar en el tramo final —cerca de la plaza— y, sobre todo, tener siempre una vía de escape identificada antes de que empiece la carrera.

Seguridad

Consulta nuestra guía de seguridad en Sanfermines para conocer los puntos de atención médica a lo largo del recorrido y qué hacer si presencias una caída o una cogida.

Después del encierro

Una vez los toros entran en la plaza, se suelta una vaquilla con las puntas protegidas para que el público pueda seguir "toreando" de forma más lúdica y menos arriesgada. Es el momento en el que muchos primerizos se animan a bajar al ruedo por primera vez, con un riesgo mucho menor que el encierro real.